divendres, 24 de febrer de 2012

Latidos de caracol



Y el miedo sigue ahí, sin lágrimas, sin llantos, oculto entre boas y pizpiretas bailarinas vestidas de satén. Es un miedo rancio, amargo, dormido en los suspiros del tiempo y enraizado en los recovecos de un mañana que nunca llega.
Miedo a soñar y miedo a despertar, miedo a vivir; sí, eso es, miedo a vivir. Acurrucada en un rincón atesoro los eternos segundos del olvido. Nunca seré, tal vez porque nunca fui.
¿Cómo se puede olvidar lo que no pasó?, nostalgia de un alma raída que se deshilacha en cada amanecer.
Y en el desierto helado de la soledad, antes de dormir un único deseo: el sol, volver a ver el sol.

1 comentari:

  1. Hay una canción que dice "Qualsevol dia pot surtir el sol", y ciertamente lo hace.

    No te preocupes, que te cogeré de la mano e iremos hacia el amanecer del sol, que donde estamos debe ser precioso.

    Un abrazote

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